13 de mayo de 2012

El posdebate: Una sociedad teledirigida.


El domingo por la mañana, horas antes del debate presidencial, Roy Campos  el encuestador de cabecera de Televisa, comentó en Twitter que el viernes 11 de  mayo publicarían la encuesta respecto al debate y así poder medir sus efectos.

En ese sentido podemos observar que en términos generales, el posdebate es todo aquello que haya tenido impacto en la opinión pública; desde campañas publicitarias, análisis políticos y noticieros de los medios de comunicación, hasta tendencias temáticas en las redes sociales virtuales.

Sin embargo, apostarle al posdebate como estrategias para posicionar a los candidatos mediante la influencia de los medios de comunicación a favor de algún candidato, nos refleja varias situaciones, una es la falta de cultura política que es consecuencia de los bajos niveles de educación en el país, lo cual genera poco interés por el debate y además vulnerabilidad ante una estrategia mediática en aquellas personas que en muchas ocasiones y en el mejor de los casos, utiliza una sola fuente de información.   

Lo anterior se complejiza todavía más al ubicarnos en un contexto donde la televisión abierta es la principal fuente de información y  la oferta está sólo en dos empresas, algo contradictorio en un país que se dice democrático, por otro lado el acceso a internet sigue siendo sólo para unos pocos y no necesariamente quien lo tiene, lo utiliza para informarse, ni tampoco toda la información que ahí circula es veraz.  

Ante el breve y general contexto, se entiende el por qué se apuesta estratégicamente a los posdebates, se entiende por qué se realizan concentraciones de cibernautas para posicionar temas en Twitter en  apoyo a Peña Nieto, también cómo a mitad de semana en Televisa se entrevista a Josefina Vázquez en un tono totalmente distinto al que se utilizó con Felipe Calderón,  se entienden los comentarios sexistas de Quadri respecto a la edecán, también que  una edecán se convierta en una nota trascendental, o que “se mida” y exhiba diariamente las preferencias electorales, la imparcialidad en muchos medios respecto al contundente rechazo que tuvo Peña Nieto en la Ibero y  leer a  periodistas haciendo campaña política, así como  todos los elementos que afecten en el imaginario colectivo.

Este panorama lo explica Giovanni Sartori en su obra  Homo Videns, en donde dice que  “entre más se abra y expone una opinión pública a flujos de información exógenos (que recibe del poder político o de instrumentos de información de masas) más corre el riesgo la opinión del público de convertirse en hetero-dirigida”.  Además  estos flujos de información exógenos aparentemente aportan a la democracia sin embargo, existe un juego perverso, “porque la televisión se exhibe como portavoz de una opinión pública que en realidad es el eco de regreso de la propia voz”.

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