25 de febrero de 2012

El discurso contra el narco como estrategia política


El 11 de diciembre de 2006, a los pocos días de la llegada de Felipe Calderón a los Pinos, comienza una guerra frontal contra el narcotráfico en la llamada Operación Conjunta Michoacán. Asimismo, la principal propuesta de campaña de Felipe Calderón, quedó rezagada por una nueva estrategia. El tema del empleo dejó de ser el discurso oficial, para cambiarlo y decir ahora que, por los malos gobiernos que había tenido México (refiriéndose únicamente al PRI por supuesto) el problema con el narcotráfico se había convertido en un cáncer que se tenía que curar y que además ya había invadido todo el entorno social.

Así que de una en una, fue incrementándose el número de muertes por dicha guerra, para llegar a las más de 60mil en lo que va del sexenio Calderonista. A esa misma velocidad, permeó el discurso de guerra en el sentir ciudadano. Las críticas a dicha estrategia llegaron como balas, desde quienes decían que esa estrategia del gobierno era una forma de legitimación ante el .5% de diferencia de votos que había llevado a Calderón a la presidencia, otros argumentaban que esa estrategia era una cortina de humo para tapar el vínculo entre el gobierno y un solo cártel, que controle y tenga el monopolio del mercado de drogas y violencia en nuestro país.

Al día de hoy la guerra sigue, así como el discurso contra el narcotráfico que ya ha permeado la campaña electoral de 2012. Todos los candidatos han hablado y hablan sobre la estrategia que utilizarán para combatir al narcotráfico.

Los candidatos de los tres principales partidos, han dicho que mantendrán al ejército en las calles pero con sus matices. Por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador habla de retirar al ejército gradualmente e integrar políticas sociales para evitar que sea una opción enlistarse en el crimen organizado, Josefina Vázquez Mota dice que seguirá con la misma estrategia de Felipe Calderón por considerarla efectiva, mientras que Enrique Peña Nieto habla de hacer un previo análisis de la situación y después plantear si el ejército se queda o no.

Ante ese contexto político y nacional, cualquier vínculo del narcotráfico con la clase política, la pondría rápidamente del lado del enemigo de la sociedad, que según el gobierno es causante de las miles y miles de muertes.

La campaña por la presidencia de México no ha comenzado oficialmente, pero sí los embates entre los candidatos y sus respectivos partidos, se pronostica nuevamente una guerra sucia, o hasta el momento eso se percibe en el panorama electoral.

Bajo ese planteamiento, el PAN, PRI y PRD, cada uno con su candidato oficial, utilizará por supuesto, el tema del narcotráfico para que así, el partido que esté más ligado, tenga menos posibilidades de ganar la Presidencia de la República en lo federal, así como gobernaturas y otros puestos de elección en lo local.

La candidata del PAN, Josefina Vásquez Mota, en una reciente declaración, propone la cadena perpetua a políticos ligados con el narcotráfico y a los funcionarios que laven el dinero del crimen organizado, dicha declaración la realizó en torno a los recientes informes de la DEA en donde dicen que el exgobernador de Tamaulipas, el priista Tomás Yarrington protegía al cártel del golfo.

Asimismo, a finales de enero, se filtró la información emitida por la Procuraduría General de la República, en donde pedía a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, impedir la salida del país a Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, los tres exgobernadores de Tamaulipas, todos priistas. Así como a funcionarios que laboraron en las administraciones de los anteriores gobiernos.

En ese contexto, llegó el posicionamiento del presidente del PAN, Gustavo Madero, en donde exhortaba al IFE a cuidar y blindar las campañas de la injerencia del crimen organizado.

Es así que el objetivo por parte del Partido Acción Nacional hasta el momento, se enfoca en vincular al PRI con el crimen organizado, ante eso, el Revolucionario Institucional mediante distintos actores, llama a la unidad y a contrarrestar el embate panista. Lo anterior se observó recientemente, cuando el Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, en un mitin de apoyo a Enrique Peña Nieto, dijo textualmente “no nos piquen la cresta. Por cada ataque y calumnias dirigidas al PRI los mexiquenses responderán”.

Por su parte, el presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, acusó al Gobierno Federal de utilizar las instituciones de procuración de justicia con fines electorales y lo llamó a respetar los “principios constitucionales de inocencia hasta que se demuestre lo contrario”.

En esa línea, Enrique Peña Nieto sostuvo que ganará sin dividir a México, haciendo alusión a que ellos no propiciarán, como sucedió en el 2006, la polarización de gran parte de la sociedad.

Sin embargo, observamos que el PRI no ha desmentido ninguna acusación que liga a varios de sus miembros con el crimen organizado, al parecer intentarán a toda costa evitar la confrontación y jugar con la ventaja que hasta el momento llevan o al menos eso se pensaba antes de la filtración de una llamada telefónica, en donde Luisa María Calderón llama a resolver un problema electoral a “billetazos”.

Sin embargo, recordemos que miembros del PRI han salido bien librados de campañas que aparentan ser letales, como aquel suceso que puso en libertad a Hank Rhon; gracias a las inconsistencias e ineptitudes de la PGR.

El antecedente del ex acalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon, nos invita a pensar que la campaña del PAN y del Gobierno Federal, no ha dado resultados, o por lo menos no ha podido desinflar la ventaja de Enrique Peña Nieto. El cual ha demostrado que su principal rival es él y su preparación.

Al parecer, en gran parte de la sociedad, la relación entre el crimen organizado y la clase política no es sorprendente, se sabe inclusive, que existe esa relación al ver a la policía corrompida, los video escándalos, las ligas, los sobornos y tantas otras cosas, sin embargo, los tres candidatos han sabido desmarcarse de cualquier imputación de ese tipo. Habría que ver si los candidatos resisten un embate directo y no dividido entre sus partidos.

Este escenario nace a partir de la reciente encuesta que posiciona en segundo lugar a la abanderada panista. Pues propicia que la lucha por llegar a la presidencia se dispute entre el primero y segundo lugar, como sucedió en el 2006.

El actual escenario deja a la izquierda electoral, no sólo en un aparente tercer lugar, sino en una posición ajena a la batalla entre PAN y PRI. Esta posición y este escenario tendrán que aprovecharlo, en el sentido de que la izquierda se muestre como propuesta, como opción ante el abstencionismo y ante una polarización. Al parecer con el discurso del amor y la estrategia de nombrar públicamente a reconocidos personajes para conformar su gabinete, Andrés Manuel nos indica que evitará en lo posible participar en la confrontación y buscará más la línea de las propuestas.

Por lo pronto es muy aventurado pensar que las preferencias se mantendrán como hasta ahora, en política nada está dicho y los escenarios cambian por un sinfín de factores que dinamizan minuto a minuto el panorama electoral. Veremos entonces si la elección del primero de julio se manche nuevamente con la polarización de una sociedad ajena en sus necesidades, al cochinero de la desprestigiada clase política.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada