10 de enero de 2012

Enemigo en casa



La Ciudad de México es de las pocas entidades del país en donde se puede hablar de un avance en términos cualitativos como cuantitativos, toda persona que haya estado antes del periodo de los gobiernos de izquierda y compare con lo que hoy es el Distrito Federal, sabrá que hablo referente a seguridad, educación, salud, medio ambiente, derechos, cohesión social entre muchas otras cosas y que además han transformado a dicha ciudad en una de vanguardia. Paradójico por cierto, al erróneo pensamiento que ubica a la izquierda con lo arcaico.

La efectividad que han tenido dichos gobiernos de izquierda, a mi parecer es por el engranaje que han logrado desarrollar como gobiernos, es decir, la continuidad en cada proyecto les ha permitido además de su perfeccionamiento un seguimiento y una red que a veces pareciera maquinaría de reloj. Eso explica como en otras entidades, en donde también ha existido una alternancia y el partido entrante gobierna por cierto periodo, es difícil observar de manera clara un antes y después en su gestión, debido a que no dan continuidad a los proyectos.

La centralización del poder político, económico y religioso en la Ciudad de México genera que el gobernante en turno sea un candidato natural a presidir el país, si se le suma una aprobada gestión de gobierno evidentemente las posibilidades se vuelven mayores. Sin embargo, es cierto que si el gobernante no actuara de manera correcta, su visibilidad como fuerte aspirante a la presidencia sería opaca en el mejor de los casos.

Es así que perder o ganar la contienda por la Jefatura al Gobierno del Distrito Federal se ha vuelto cada vez más competida entre los distintos partidos y probablemente también un reto, ya que es la entidad con el mejor nivel educativo en todo el país, además que también la ciudad alberga y centraliza la mayor parte de la producción académica y cultural.

Los capitalinos con su voto han dado la mejor prueba de apoyo desde 1997 a la izquierda electoral, sin olvidar la elección de 1988 en donde el grueso de votos del Frente Democrático Nacional se ubicó en la Ciudad de México. Sin embargo, en todo gobierno existe un natural desgaste, además se puede incrementar por errores propios como por las implicaciones de gobernar una de las ciudades más habitadas y complejas del mundo.

La situación antes planteada nos lleva a que dentro de las izquierdas capitalinas, el verse como un gobierno fuerte y ver la Jefatura de Gobierno como un excelente escaparate, ha provocado que el rival político este dentro y no contra la oposición. Se piensa que obteniendo la candidatura de la coalición de izquierdas será un mero trámite la elección para la Jefatura, probablemente así lo sea, sin embargo el roce y fricción interna puede ocasionar un cáncer que va invadiendo las entrañas.

Hemos llegado al 2012 y así comienza el proceso electoral, dentro de las izquierdas capitalinas y después de varias declinaciones previas, se han registrado seis candidatos, obviamente unos con más posibilidades que otros, mostrando según sus posibilidades el músculo y las credenciales. Sin querer hacer una radiografía los presento, primero a Martí Batres quien señala que él es el candidato de la izquierda por haber sido fundador del PRD y contar con la simpatía de importantes intelectuales y de Andrés Manuel López Obrador. Alejandra Barrarles ha dicho que las encuestas desde hace tiempo la posicionan como la favorita, cuenta con una importante estructura social y se coloca como la única mujer en la contienda. Miguel Ángel Mancera, ex procurador capitalino, quien levanto la mano recientemente pero no mal posicionado anteriormente, llega con muy buenos números en seguridad, los cuales en un contexto como el del país le caen como oro, además de tener la simpatía de Marcelo Ebrard. El Diputado Federal Fernández Noroña, quien ha construido su candidatura siendo de todos el candidato incómodo y marginado, recibe un buen arrastre y simpatía entre muchos jóvenes por sus intervenciones en el Congreso, además eso le ha generado algo difícil para muchos y es penetrar en las redes sociales virtuales. Carlos Navarrete el candidato de mayor edad, cuenta con estructura de base y también como uno de los favoritos en las encuestas. Joel Ortega, el candidato probablemente más gris, llega al parecer por el impulso de simplemente aparecer en las encuestas.

El acuerdo al que han llegado o les han impuesto, pues no todos estuvieron de acuerdo, es el mismo método que se utilizó para elegir al candidato presidencial de las izquierdas y es mediante una encuesta. Considero que dicho método de elección del candidato, además de fortalecer la candidatura de unidad, genera confianza dentro de los contendientes, pues de otra manera permea, exista o no, un clima de cargada o dedazo a favor del candidato ungido.

Es cierto que esta forma de elección es más democrática, sin embargo, no evita ni equipara los mecanismos que han sido factor para que tal o cual candidato se encuentren mejor posicionados, me refiero por ejemplo a los gastos en publicidad, puestos desempeñados, penetración en los medios, capital político, entre otras cosas que han generado en este tiempo.

En ese sentido, al parecer la contienda se disputará entre los cuatro que han llegado mejor posicionados, siendo estos Alejandra Barrales, Martí Batres, Carlos Navarrete y Miguel Ángel Mancera. Este último además de que llegó como enroque a la candidatura de Mario Delgado, delfín de Marcelo Ebrard, llega con la simpatía, como lo han dicho muchos de Andrés Manuel, por dos motivos principalmente, el primero es el respeto al pacto con Ebrard para que éste designe a su sucesor y el otro motivo, citando la célebre frase de que en política la forma es fondo, fue cuando en un mitin Andrés Manuel reconoce el trabajo de Mancera. Sin embargo, la sorpresa sería que en la encuesta no resultara Mancera.

Esta situación, así como las descalificaciones entre los contendientes genera la posibilidad de, respetar el resultado en las encuestas pero que no todos participen como equipo contra los otros partidos. Pero bueno, nadie se irá con las manos vacías y es ahí donde las frustraciones se pagan.

Para generar mayor certidumbre y equidad en la elección interna, los candidatos han acordado un previo debate, además que sean tres casas encuestadoras las que realicen la consulta.

Pareciera que las izquierdas en la Ciudad de México le están apostando a su estructura política, capacidad de movilización y resultados en sus gobiernos, sin embargo tendrán una fuerte competidora como es Beatriz Paredes, además dicen que llega con la inercia de una ola llamada Peña Nieto o bueno, eso decían antes de que se exhibiera como lo que es. Lo que es cierto, es la debilidad en estructura que tiene el PRI, recordemos que de los pocos militantes que tiene en la ciudad, en una reunión reciente terminaron literalmente a botellazos. En ese sentido, para ganar es difícil hacerlo con el puro nombre pero no imposible.

Por el lado del PAN, siguen sin tener un claro candidato, hablar nuevamente de Demetrio Sodi es andar muy mal, aunque no olvidemos que hay tres políticos de ese partido buscando la candidatura por la presidencia y al final dos estarán buscando trabajo.

Finalmente considero que la izquierda es la propuesta natural para la Ciudad de México, hay muchos otros factores no mencionados que explican el porqué de que la izquierda electoral gobierne en el Distrito Federal, principalmente son causas históricas, entonces como tales tienen que estar bien ancladas, sin embargo el presente está mostrando otra cosa y ante ese escenario, las izquierdas tendrán que cohesionarse para así evitar que el enemigo esté en casa.

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