31 de marzo de 2011

Los Nadie: Migración y Democracia en América Latina.


Partimos de la desigualdad, de la pobreza, de los nadie que son muchos, y que también son los rostros que envuelven la esperanza de sus familias, la esperanza personal que mediante el valor y el sacrificio que implica dejar a los suyos, deciden buscar lo que hace falta para subsistir y a veces para existir, dejar de ser un nadie para convertirse en un número, para trasladarse de la estadística de pobreza a la estadística de migrante o ilegal, siendo lo anterior, el mejor de los panoramas.

Se encuentran al final de la fila y tienen en común la decisión de haberlo dejado todo, una vida, una historia y cortar muchas otras, es llevarse algunos recuerdos y la esperanza suficiente para sumergirse en una cultura ajena, un idioma distinto, sujetos al peligro natural de la clandestinidad e ilegalidad, también a unas leyes distintas y aún así, enfrentarse a ello sigue siendo una mejor opción.

No hay discusión cuando se busca algo más que el sueño americano, que nunca llega o se convierte en pesadilla. Así fue el caso de María, Adolfo, José, Santos y de miles de latinoamericanos que cada año intentan llegar a Estados Unidos por la vía que aparenta ser la menos costosa, transitar por México es enfrentarse a la discriminación, xenofobia y vejaciones de quien habla el mismo idioma y comparte las cifras de migrantes que cruzan la frontera.

Los sin papeles centroamericanos utilizan a “La bestia”, como ellos llaman al tren de carga. El recorrido comienza donde encuentran las primeras vías, ahí coinciden en su mayoría salvadoreños, nicaragüenses, hondureños y guatemaltecos que buscan lo mismo, avanzar dentro de México y poder cruzar a Estados Unidos.

En 2009, la CNDH publicó un informe especial en el que documentaba la alarmante cantidad de secuestros de migrantes a manos de bandas delictivas, y los abusos relacionados con ellos. El informe concluía que, sobre la base de las entrevistas realizadas, hasta 9.758 migrantes, entre ellos al menos 57 menores, habían sido secuestrados en un periodo de seis meses entre 2008 y 2009.[1] El informe sugería que México estaba sufriendo una epidemia oculta de secuestros, y que la mayoría de los abusos más graves tenían lugar en los estados por los que pasaban los trenes de carga de las principales rutas utilizadas por los migrantes, como Chiapas, Oaxaca, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas[2].

Los más vulnerables son las mujeres y los niños, en agresiones físicas y sexuales, la cifra es hasta de 6 de cada 10 mujeres y niñas violadas
[3], además con la creciente ola de violencia en nuestro país y la proliferación del grupo criminal Zetas, se ha incrementado el número de secuestros, según la CNDH entre septiembre de 2008 y febrero de 2009 se calcula que el número de secuestros fue de 9,758. Sin embargo, también está documentada la extorsión de autoridades de migración y miembros de la policía mexicana.

El panorama anterior, es decir, la pobreza, migración, inseguridad, exclusión, violencia y hasta las muertes son causa de la causa, una lo es de otra o viceversa; convirtiéndose en una situación frecuente en Latinoamérica. Sin embargo, esta situación se agudizó con la implantación del proyecto neoliberal en América Latina.

El sociólogo chileno Marcos Roitman, explica como el neoliberalismo construye su hegemonía en la región, situando el punto de partida en Chile, después del golpe de Estado de septiembre de 1973. De inmediato se instaura “El ladrillo”, es decir, un “documento de la política económica de la tiranía, redactado entre 1969 y septiembre de 1973, considerado el vademécum del neoliberalismo”.
[4] Dicho documento fue desarrollado mediante la influencia que ya existía en la Universidad Católica de Chile, por parte de la Universidad de Chicago, a partir de la firma de acuerdos que contempló “la estancia de profesores de la Universidad de Chicago, la formación de un Centro de Investigaciones Económicas, la selección de becarios de post-grado a Chicago e investigadores centrados en el análisis de la realidad económica chilena”[5].

Posteriormente y continuando con la línea de Roitman “los primeros países en aplicar las políticas de ajuste estructural y estabilización fueron Uruguay 1974, Bolivia 1975, Chile 1975 y Argentina 1978, todos con gobierno de facto; pero en los años ochenta, países con democracia representativa se sumaron a esta ola. Costa Rica 1982, Ecuador 1986, Bolivia 1985, República Dominicana 1982, México 1988 o Venezuela 1989”
[6]. Convencidos de los “beneficios” del neoliberalismo y otros bajo la imposición, la región instauró mediante el desmantelamiento de la estructura productiva y la constante violación a los derechos sociales, políticos y económicos conseguidos por los dos últimos siglos.

Sin embargo, éstas políticas como he mencionado, aceleraron y agudizaron la crisis económica en Latinoamérica. Para el Nobel de economía Joseph Stiglitz “Las políticas de ajuste estructural del FMI —diseñadas para ayudar a un país a ajustarse ante crisis y desequilibrios más permanentes— produjeron hambre y disturbios en muchos lugares, e incluso cuando los resultados no fueron tan deplorables y consiguieron a duras penas algo de crecimiento durante un tiempo, muchas veces los beneficios se repartieron desproporcionadamente a favor de los más pudientes, mientras que los más pobres en ocasiones se hundían aún más en la miseria”
[7].

Esa crisis devenida del ideario neoliberal concuerda con el incremento en la migración hacia los Estados Unidos. El especialista en migración y globalización Marcelo Suárez-Orozco afirma que “La década de los 80 se caracterizó por una inmigración en gran escala, procedente de regiones del El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Se cree que en los primeros años 80 más de un millos de centroamericanos se radicaron en los Estados Unidos”
[8]

La alarmante exclusión social que ha generado el neoliberalismo, así como la baja intervención de los gobiernos en educación y salud se contrapone con el discurso democratizador y lleno de libertades que han, en apariencia, difundido en la región. De esta manera, la democracia es entendida como una reducción minimalista, sirviéndose del discurso procedimental como herramienta de legitimación y de control político. Convirtiéndose en la teoría hegemónica de la democracia.

Sin embargo, “la resistencia contra la explotación demuestra que la democracia no forma parte del capitalismo. Salvo que optemos por corromper el concepto”
[9]. En ese sitio nos encontramos, con un concepto corrompido. La democracia que se ofrece, la que mediante el discurso oficial se pregona, es la fachada que se pretende sostener a partir del sufragio, al ser, la prueba más pura de participación ciudadana y donde se hace creer que todo está en juego y que la ciudadanía tiene la soberanía de decidir el país que quiere, la economía que quiere. Es así que esa fachada se vende como democracia, aunque los niveles de abstencionismo sean tan altos. Para Habermas, las democracias existentes se han ido convirtiendo en imperio de las élites pero las élites políticas no escuchan, y los ciudadanos constatan un déficit en lo relativo a las exigencias democráticas de legitimación cuando el círculo de participantes en las decisiones no coincide con los afectados por esas decisiones.[10]

Aparentemente existe un entendimiento general sobre su significado, se ha impuesto la tendencia minimalista, la cual “puede llevar a situaciones de simulaciones y hasta autoritarismos larvados”
[11] en otras palabras “se ha insistido que cuando nos hablan de democracia pareciera que nos quieren señalar que ésta se encuentra ahí, y que por lo tanto no valdría la pena reflexionar sobre ella, cuando lo que urge es un debate profundo y extenso sobre la democracia”[12].

Para construir una democracia maximalista hay que fortalecer la ciudadanía y previamente se deben garantizar los derechos del ciudadano. Es decir, la democracia debe atender los derechos civiles, políticos y sociales.

La importancia de la impartición de los derechos antes mencionados, propicia desarrollo. En otros términos, Adam Przeworski menciona la importancia de la educación, en la participación: “los menores niveles educativos están relacionados con los mayores de escepticismo y pesimismo respecto de la capacidad personal de influir en los acontecimientos o decisiones políticas; tam­bién se vinculan con bajas tasas de participación política y altas de indiferencia o rechazo de la política democrática. Las desigualdades económicas también están relacionadas con esas actitudes hacia la política democrática”
[13].

Actualmente, en nuestro país, como en muchas economías de América Latina, atraviesan por circunstancias y retos similares, estos son, al enfrentarse una crisis económica, o un estado constante de crisis, la democracia real pasa a segundo término, puesto que los apoyos que reciben dichas economías por parte del BM o el FMI, impiden un piso de igualdad, además de un estado de derecho. Sin embargo, continuar por ese rumbo tampoco resuelve el problema económico, lo empeora y promueve la migración, violencia, delincuencia.

Asimismo la pobreza debilita la democracia y el neoliberalismo genera exclusión, pobreza y desigualdad, de esta manera el neoliberalismo se contrapone a la democracia. “Los estudios que se han estado haciendo sobre las sociedades en América Latina han señalado la debilidad de la sociedad civil. Se ha subrayado que una sociedad no incrementará su desarrollo humano si sus miembros no están dotados de capacidades de acción”
[14].

Para que existan estos resultados se debe instaurar una verdadera democracia desde abajo, o como dice Roitman, “un proyecto alternativo, consiste en rescatar el concepto y no permitir que el pensamiento neoliberal y el capitalismo se apropien de su definición. La lucha teórica es una lucha política y en ella la guerra por la palabra es fundamental”
[15]. La apuesta es una democracia que garantice y promueva una ciudadanía efectiva. Esto evidentemente logrará una democracia integral, en donde se decida el rumbo o proyecto de nuestro país, en donde se garantice los derechos fundamentales, se propicie el dialogo, se genere información y por ende participación, logrando así un potencial emancipatorio que propicie un repensar de la política, una movilización alternativa y un sólido capital social. Para que Los nadie, los que atraviesan nuestras fronteras y los que se quedan en casa no pierdan el rostro, sus nombres y estén condenados a dejarlo todo en el camino que roba la dignidad.



[1] Informe Especial de la Comisión Nacional De Los Derechos Humanos sobre los Casos de Secuestro en contra de Migrantes, (2009). Disponible en: http://www.cndh.org.mx/INFORMES/Especiales/infEspSecMigra.pdf, última visita: 19 de marzo de 2011.
[2] Amnistía Internacional (2010) Víctimas invisibles: Migrantes en movimiento en México. [Internet] Junio http://www.acnur.org/t3/fileadmin/scripts/doc.php?file=biblioteca/pdf/7756. última visita: 19 de marzo 2011.
[3] En Amnistía Internacional: Luis Mora, Las Fronteras de la Vulnerabilidad: Género, Migración y Derechos Sexuales y Reproductivos, 2002.
[4] Roitman Rosenmann, M. (2007) “El neoliberalismo y América Latina”. En Democracia sin demócratas y otras invenciones. Madrid. Ed. Sequitur. P. 34.
[5] Ibíd. P. 35.
[6] Ibíd. P. 41.
[7] Stiglitz, J. (2002) “La promesa de las instituciones globales” En el malestar en la globalización. México. Ed. Taurus. P. 20.
[8] Suárez Orozco, M. (2001) “Inmigración latinoamericana en los Estados Unidos”. En Temas [Internet] Julio-septiembre. Disponible en: http://steinhardt.nyu.edu/immigration.olde/pdf/inmigracion.pdf. última visita 19 de marzo de 2011.
[9]Roitman Rosenmann (2007) “Discusiones sobre la democracia” En. Op cit. P. 4
[10] Habermas (2004) En [10]Alberto Aziz Nassif y Jorge Alonso (2009) Discusiones sobre la democracia” En Una democracia vulnerada. México: CIESAS y Miguel Ángel Porrúa. P. 24.
[11]Alberto Aziz Nassif y Jorge Alonso (2009). Op cit. P.4
[12] Ibídem.
[13] Przeroski, A. (1998) “Democracia, Ciudadanía y Estado” En Democracia sustentable. Buenos Aires.Ed. Paidos p.3.
[14] Programa de las Naciones Unidad para el Desarrollo (2004) En: Alberto Aziz Nassif y Jorge Alonso (2009). Op cit. P.27
[15] Roitman Rosenmann (2007) “Discusiones sobre la democracia” En. Op cit.15.

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