6 de abril de 2009

DELITO DE OPINIÓN

Castigo: La muerte.

La furia que estoy sintiendo, no se compara con el dolor que sienten los padres de nuestros compañeros brutalmente asesinados (válgame la redundancia) en territorio ecuatoriano, compañeros mexicanos, universitarios, de nuestra edad, de universidades distintas, con ideales comunes, igualdad, justicia y con algo que muchas veces nos falta: responsabilidad social.

Compañeros que haciendo uso de sus derechos fundamentales hacen un viaje a Ecuador, los motivos, el segundo Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB); los compañeros mexicanos entraron a Ecuador con visa de turismo por 40 días, en los que visitaron varias universidades y se entrevistaron con líderes sociales e indígenas.

Además presentaron en el segundo Congreso Continental Bolivariano, en Quito, entre el 25 y 27 de febrero, una obra de teatro de la cual hay un video.Lucía Morett (compañera sobreviviente) relató que “Ahí en el congreso alguien les propuso ir a conocer un campamento de paz de las FARC; Les entusiasmó la idea, primero por curiosidad y luego porque algunos estaban trabajando su tesis sobre movimientos de América Latina.

El 28 de febrero fueron por tierra en autobús a Lago Agrio, que es la ciudad más cercana a la frontera. Llegaron el 29 por la mañana, dieron unas vueltas por la ciudad y ahí los contactó un hombre, un adulto de pocas palabras, vestido de civil, que los condujo en un vehículo unas dos horas, poco más. Luego los subieron a una lancha, fueron por un río y caminaron mucho tiempo hasta llegar al campamento clandestino de las FARC alrededor de las seis de la tarde del día 29. Ahí los habría recibido una mujer que les señaló el lugar donde les dieron de comer y les asignaron los sitios para dormir.

Al día siguiente iban a iniciar las entrevistas y las actividades, pero esa misma noche fue el bombardeo.
El bombardeo fue en dos etapas. Ella quedó herida gracias a la protección de su mochila. Explicó que después de unos minutos arribaron los soldados. Cinco de ellos la rodearon, la iluminaron, ella les decía que era mexicana, estudiante. Relató algún acoso sexual al que fue sometida. Más tarde llegó otra ola de efectivos colombianos, pero con otro uniforme, que se identificaron como policías.

No la mataron, pero ella refiere que escuchaba ráfagas de disparos contra grupos de gente que estaba rendida o herida. Después la trasladaron a un sitio más alto, bajo un techo, porque ya estaba alto el sol. Y ahí la abandonaron.

Nuestros compañeros asesinados pudieron haber entrado a cualquier empresa a trabajar, al gobierno, su capacidad y excelencia académica les daba para eso, pero eso no deseaban, no eran “revoltosos”, “guerrilleros”, “fósiles”, ni alguno de los calificativos que los medios no tardaron en adjetivar, jóvenes que luchan con las ideas, armamento necesario en la tierra del razonamiento, pero insuficiente en nuestro era.

Me lastima profundamente la difamación del gobierno, y que Felipe Calderón, no haya tenido la mínima consideración y no sus comentarios protocolarios a las familias de los caídos a Lucia Morett Alvarez sobreviviente. Tampoco vimos un merecido reclamo al gobierno de Álvaro Uribe.

Angeles Avilés, Ulises Soren, Fernando Delgado Franco, Juan González del Castillo, Verónica Natalia Velásquez son los 5 compañeros mexicanos asesinados.

Lucia Morett, se encuentra en Nicaragua en la condición de refugiada humanitaria y no está en México, no lo estará, hasta que se le otorguen las garantías necesarias, para tener no otra cosa que paz.

Los padres de los dos compañeros asesinados, en este momento están saliendo a denunciar por México y por Latinoamérica la muerte criminal de sus hijos y la violencia de los medios de comunicación en su contra.

Van a Ecuador, Argentina, Chile, Venezuela y finalmente a Colombia. Van a decirle con el valor que da la fuerza de la lucha de sus hijos y apoyados por la sociedad que rechaza las formas de violencia al asesino intelectual de estos dos mexicanos, Álvaro Uribe.

*A la memoria de los compañeros caídos,
para nuestra memoria.
Texto realizado en mayo de 2008.

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